El lado obscuro de la Gran Ciudad

Posted in Artículos on diciembre 4, 2007 by eduardoch75
Venta nocturna de armas en Tlalpan: una Pietro Beretta, a $2,000; por una escopeta, Uzi o carabina piden $7,000

Por: Francisco Reséndiz | Ciudad Miercoles 3 de Diciembre de 2003 | Hora de publicación: 01:57

Ya es de noche. Las zapatillas y los vestidos cortos han tomado las calles. En Cumbres de Maltrata, a unos pasos de Tlalpan, El Negro llega y atiende a quien se lo pide. Está listo para ofrecer mujeres, droga y, como si fueran juguetes, pistolas, rifles y carabinas.
Por dos mil pesos cualquiera puede comprar una pistola semiautomática Pietro Beretta, italiana, de nueve milímetros con 12 tiros en el cargador y cualquier cantidad de cajas con cartuchos útiles. Un paquete con 300 tiros y un cargador adicional “de regalo” por 500 pesos más.
El vendedor desconfía y pide al curioso mostrar el dinero antes de continuar. Satisfecho, sigue como todo un conocedor y saca una más. “Como las que usan en el cine”, dice y apunta con ella a una prostituta. Tiene un cañón largo y cacha de madera, 3 mil 700 pesos, pero no tiene parque para la Smith & Wesson .357.
Durante 10 minutos saca de unas cajas de cartón que tiene abordo de una camioneta americana, una tras otra, primero un revolver Colt 6.35 de repetición; una escuadra Tanfoglio, luego otra alemana calibre 22, ésta cuesta 800 pesos. Ve entusiasmado al curioso y ofrece “sus joyas”: un revolver .38 y una escopeta de repetición Benelli con seis cargas.
Se acercan tres sexoservidoras. Vienen de una “fiesta” y se ponen a las órdenes de El Negro y, éste, indiferente les pide que suban y se sienten en la parte trasera del vehículo sin placas. Luego sigue con las armas y ofrece a la más joven de las muchachas. “Si quieres con ella te sale en uno y medio, tiene 15 años”, dice.
Los precios van desde 200 pesos por una pistola “hechiza” de un solo tiro hasta 7 mil pesos por una escopeta, una carabina o una ametralladora tipo policial. Luego muestra una revista de armas y dice que consigue cualquiera. A unos metros, una patrulla de la policía capitalina no lo ve.
La lentitud de los autos sobre Tlalpan ya es insoportable. La prostitución que se ha apoderado de la avenida y sus bocacalles, desde San Antonio Abad hasta General Anaya, es una pantalla ideal para que otros hagan negocios.
El servicio que ofrecen cientos de hombres, de mujeres y de trasvestis es desde 200 pesos “por un francés”, 370 pesos por una relación sexual ahí mismo, en la calle, hasta 800 pesos por “un completo” de una hora y mil 500 pesos por una hora con una o un menor de edad.
Hay un breve diálogo con El Negro.
—¿Cuántas puedo comprarte?
—¿Eres guerrillero?, no mames. Pues las que quieras. Pero si vas con cualquier otro de aquí te las va a dar igual y a la mejor y hasta te atracan.
Se buscan más armas y se encuentran. Se busca droga y también se encuentra, con ellos mismos, con las sexoservidoras que a veces sirven de “burros” y entregan dosis de cocaína, éxtasis y pastillas que aumentan el precio de su servicio entre 200 y mil 500 pesos “según la calidad”.
¿SOLO ARMAS? Dos policías que antes bajaron de una patrulla azul y gris, con dos rótulos, uno que dice “Protección Ciudadana” y otro con “Alamos Norte”; se acercan al curioso y se confiesan a cambio de un atole de doña Ana, ahí mismo, en Cumbres de Maltrata, a la vuelta de Tlalpan, ya es la una de la mañana:
“Aquí pasa todo y no pasa nada”, dice uno de los dos policías. Luego ríe, da un sorbo a su vaso y continúa: “Aquí hay chavas de todas partes, de todas las edades, entre más pequeñas y buenas son más caras, las más viejas también cobran caro porque tienen bonita cara, ayer hasta una Uzzi me vendían”.
El sexoservicio, las drogas y las armas que ha visto el curioso despiertan el interés y pregunta a los policías sobre otras “chavitas”. El Negro da una dirección y detalles: “Tlalpan 1843, puerta roja. Entras y pides el servicio, ahí si quieres hasta una grapa de coca y dos viejas a la vez, pero sólo terminas con una, te dejan el paquete hasta en 900 varos y si quieres ahí también me llaman por si te interesas por la fusca, pero no hay menores, las meten al bote”.
Al final el curioso pide tiempo para analizar si compra una pistola. Irónicamente, el vendedor comenta que no siempre lleva las armas para evitar robos o para no tener problemas con la policía. Detalla que deambula en varios vehículos de la zona Cumbres de Maltrata, 5 de Febrero y Bélgica, a espaldas del Metro Nativitas.
Al llegar a la casona de Tlalpan y preguntar por el servicio con niñas la “encargada” remite a los paseantes otra dirección: Antonio Maura 88 esquina con Juana de Arco, Colonia La Moderna, a una calle del Metro Xola, en la marquesina reza: “Sociedad Cooperativa de Artesanos”.
Ahí se encuentra con la sorpresa de que hay mujeres centroamericanas y sudamericanas. Con una copa en la mano una de ellas narra un sito común. Dice duermen ahí mismo y que junto con su hermana fue traída de Costa Rica por “un amigo” y obligada a prostituirse.
Ya son las cuatro de la mañana. El curioso se encuentra con dos sexoservidoras y lo remiten a Toledo 93 equina Andalucía. Una imprenta sirve de pantalla para entrar y escoger. Cansadas, una docena de mujeres entre 15 y 25 años se quitan las cobijas para mostrar sus cuerpos. En Lamartine 341, Polanco, la mayoría no hablan español.
De ahí a Retorno 803 No. 13, esquina Gálvez y Fuentes, en la colonia Centinela, luego Nápoles 50 y la Estética Claudia de Jalapa 164, el recorrido termina en Bosques de Africa 254, en Aragón, es un zaguán lila. Son casi las dos de la tarde. En estas direcciones cualquiera puede encontrar mujeres, alcohol, drogas y armas, siempre y cuando haya dinero.

Crónica  

Exoesqueleto – El futuro nos ha alcanzado

Posted in Artículos on diciembre 3, 2007 by eduardoch75


Piernas biónicas

El Bleex está diseñado para ser usado por soldados de infantería.

Investigadores en Estados Unidos desarrollaron piernas robóticas portátiles que permiten cargar más peso a mayores distancias.

El aparato es fruto de un proyecto del sector defensa de EE.UU. y fue diseñado principalmente para ser usado por soldados de infantería.

Este novedoso artefacto lleva el nombre de exoesqueleto de Berkeley para extremidades corporales inferiores o Bleex.

Este invento fue financiado por la Agencia de proyectos de investigación avanzada de defensa de Estados Unidos, DARPA.

Función automática

El Bleex cuenta con un par de suspensores en forma de piernas metálicas accionadas desde un motor ubicado en una estructura tipo mochila.

Más de 40 censores y un mecanismo hidráulico calculan cómo distribuir el peso por el cuerpo, el cual imita el trabajo que normalmente realiza el sistema nervioso humano.

Es así que el Bleex logra minimizar la sensación de peso que lleva el portador. Más carga y mayor recorrido
Al parecer este mecanismo posibilitará que bomberos, soldados y miembros de equipos de rescate carguen gran peso a larga distancia por varias horas
Homayoon Kazerooni, Universidad de California

Homayoon Kazerooni, director del laboratorio de robótica e ingeniería humana de la Universidad de California comentó sobre el funcionamiento del Bleex.

“No hay una palanca de control, no hay teclados, no se cuenta con ningún botón para manejar el aparato”.

Prepárense a cargar

El Bleex cuenta con un pequeño motor que con un tanque lleno puede hacer andar durante dos horas a todo el sistema.

Los suspensores en forma de piernas están adheridos a un par de botas militares que van conectadas a las extremidades del usuario.

En las pruebas de laboratorio se comprobó que un sujeto podía caminar cargando los 45kg que pesa el exoesqueleto Bleex más 31,5kg de la mochila. Luego del recorrido el sujeto dijo que la sensación fue como portar poco más de 2kg de peso.

Según el doctor Kazerooni el exoesqueleto puede ser usado con igual éxito por bomberos.

“Al parecer este mecanismo posibilitará que bomberos, soldados y miembros de equipos de rescate carguen gran peso a larga distancia por varias horas”, expresó Kazerooni.

BBC

Noche buena

Posted in Artículos on noviembre 30, 2007 by eduardoch75
Sin duda alguna la flor de noche buena es una planta que no puede faltar en estas fechas en las personas que disfrutan la navidad.
Esta planta es originaria de nuestro pais, como sabemos, México ha dado muchos “regalos” al mundo, como la Vainilla, el Chocolate, el Aguacate, el Maiz, el Nopal, el Maguey, el Chile, Fabiruchis, etc., pero la flor de Noche Buena es el mas grande aporte que México ha dado a la navida de las personas en todo el mundo.
Aqui una pequeña reseña sobre esta hermosa planta.

La flor de Pascua, reina de la Navidad

La planta que reina en estas fiestas es, en realidad, un arbusto originario de Méjico que llegó a Europa en el siglo XIX , donde se ha convertido en el símbolo de la Navidad. Su nombre en latín es Euphorbia Pulcherrima, es decir la más pulcra, la más bella. También se le llama Poinsettia porque fue introducida en Estados Unidos por su entonces embajador en Méjico, Joel Robert Poinsett, en 1825. Allí ha llegado a ser una de las plantas más apreciadas hasta el punto que se celebra un Día Nacional de la Poinsettia, el 12 de diciembre.

Sus hojas son triangulares de un color verde oscuro, dentadas y aterciopeladas y las flores amarillas, pequeñitas y muy poco llamativas. Sí, no me he equivocado. Esos pétalos de color rojo no son las flores, sino una especie de hojas modificadas, las brácteas, que salen en el mismo momento en que se produce la floración. Ésta suele comenzar en noviembre y dura hasta abril, aunque tiene su máximo apogeo en Diciembre. Por eso se la conoce también como Flor de Pascua o Estrella de Navidad.

Cuando la compres tienes que fíjarte que no tenga demasiadas florecillas maduras en el corazón de las brácteas, porque cuantas más haya, menos tiempo durará. En el primer estadio hay un solo capullo abierto, en el último estadio son 10 o más. Inspecciona también si hay tallos rotos, podridos o manchas en las hojas.

Una vez en casa tienes que colocarla en un sitio donde reciba mucha luz. No le gusta la calefacción fuerte ni el ambiente seco así que, para que tenga suficiente humedad, se aconseja colocarla en un cuenco con agua sobre una capa de piedrecitas, para que el fondo de la maceta no la toque directamente.

Si aún así ves que se le caen las hojas puedes pulverizarlas. Pero cuidado, que el agua no toque nunca las brácteas rojas porque se estropearían definitivamente. Suerte.

Decosfera

La exótica guanábana

Posted in Artículos on noviembre 30, 2007 by eduardoch75

Agencias Internacionales
Nombre Común: Guanábana, Guanábano, Catuche, Catoche, Graviola.
Nombre Científico: Annona Muricata
Familia: Anonáceas.
Nombre en Inglés: Graviola

La guanábana es originaria de las regiones tropicales de Sudamérica, fue uno de los primeros árboles frutales americanos introducidos al Viejo Mundo.
Es de forma ovalada semejante a un corazón, ovoide o de forma irregular, esto último debido a un desarrollo inapropiado del carpelo o vacíos producidos por insectos, la fruta alcanza los 10 a 30 cm de longitud, está cubierta por una cáscara de color verde oscuro con varias espinas pequeñas, suaves y carnosas que se desprenden fácilmente cuando la fruta está madura. La aromática pulpa, con textura similar a la del algodón, es blanca, cremosa, jugosa y suave, recubre totalmente las semillas negras de 1.25 a 2 cm de largo, cada fruta puede tener hasta 200 semillas, la mayoría de los segmentos no contienen semilla, su sabor ácido-subácido ha sido descrito como similar al de la piña y mango.
También se le conoce como Anona de México, Graviola, Anona de la India, Mole y en el Ecuador se la clasifica de acuerdo con su sabor como semi-ácida, semi-dulce y dulce.

Propiedades
La pulpa de esta fruta contiene glúcidos de fácil metabolización, una pequeña proporción de proteínas, sales minerales, fósforo, potasio, lípidos, vitamina B y C.
Posee propiedades astringentes y digestivas. Se recomienda a los hipertensos, obesos, cardíacos y diabéticos. Muy delicada, es conocida como la fruta de la digestión.
La pulpa tiene un látex que contribuye a mejorar el estreñimiento crónico y otros problemas del aparato digestivo.
Se puede consumir sola, en helados, jugos, batidos y postres.
Según los últimos estudios realizados a los alcaloides presentes en la corteza, hojas y semillas de este árbol, se descubrió su efecto citotóxico, lo que puede ser aprovechado para el tratamiento de diversos tipos de tumores malignos, sin atacar a las células sanas.
Los alcaloides de la guanábana son especialmente útiles en el combate de cánceres del páncreas, pulmones y próstata.

Propiedades medicinales
Las propiedades Medicinales de la graviola demostradas con pruebas de laboratorio son la siguientes: antibacteriano, anticancerígeno, antiparasitario, antitumoral, corrector de desórdenes del hígado, antiespasmódico, estomático, astringente, citotóxico, febrífugo, hipotensor (combate la hipertensión), insecticida, pesticida, sedativo, vasodilatador, vermífugo.
La acción medicinal se encuentra en las semillas, hojas, corteza, flores y fruto de la graviola.
El zumo de la fruta madura es diurético, tomado en ayunas se cree que ayuda en las dolencias hepáticas. El té de hojas de guanábana tiene propiedades antiespasmódicas, son sedativas, antidiabéticas y vasodilatadoras. Las semillas se pulverizan para utilizar como repelentes de insectos y las hojas se usan para combatir los piojos. También se le atribuyen propiedades para el alivio del cáncer.

Propiedad anticancerígeno y antiparasitaria:
La graviola es 10,000 veces más efectiva que le Adriamicyn que es usada en la quimioterapia. La Graviola a diferencia actúa de forma selectiva matando únicamente las células cancerosas sin dañar las sanas, esto no sucede con el uso del Adriamicyn lo que se demuestra con la caída del cabello.
Se conoce por estudios e investigaciones realizado por la doctora H. Clark que existe una relación muy estrecha entre el cáncer y los parásitos, los pacientes con cáncer se encuentran también infectados de parásitos (propios de gatos y perros), los cuales crean toxinas en el interior. Clark con el uso del tratamiento yerbal con la graviola demuestra que se logra una detención total del progreso de un cáncer. Para verificarlo hay cientos de testimonios de expresas y reafirman el éxito del tratamiento. Por lo que se resalta la importancia de la graviola frente al cáncer por su propiedad deparasitaria.

Propiedad antitumoral natural:
Investigadores en la Universidad de Pardua Indiana (USA) desde 1997 en tratamientos de tumores han realizado investigaciones sobre la acción inhibidora de derivados de Annonaceous en células cancerígenas, (contando con más de cuatro patentes registradas en Estados Unidos referidas a la acción de los componentes acetogénicos sobre células cancerígenas)
Con el acetogénesis anonáceos (que sólo se encuentra en la familia de las anonáceas o annonaceae que pertenece la graviola) se ha obtenido resultados sorprendentes, en las propiedades antitumorales y pesticidas que posee.

Composición química
Principio activo: Alcaloides (Annonaceus Acetogenis), Muricoreacin, Munhexoin C, Mono-tetrahydrofuran, Acetogenins, Annomuricin E, Miricapetocin.
Su composición principal es el agua, alto valor calórico por la presencia de hidratos de carbono, aporte de minerales como el calcio, fósforo, hierro y rico en Vitamina C y provitamina A.

El Siglo Digital

Ebrio manejaba en tanga, liguero y sostén

Posted in jajajaja on noviembre 29, 2007 by eduardoch75

Escrito por Gabriel Venzor

Esta madrugada agentes de la Dirección de Vialidad y Protección Civil, llevaron a cabo la detención en pleno centro de la ciudad, de un supuesto anestesiólogo del IMSS, esto cuando conducía su vehiculo en segundo grado de ebriedad y vestido con ropa interior de mujer.

Este sujeto, al ser detenido dijo llamarse Francisco Javier Márquez Sosa de 39 años de edad, mismo que viajaba a bordo de un vehiculo Pontiac, Trans Am, modelo 1982, con placas de circulación EBD5626, solo que lo hacia en sentido contrario por la calle 25 y Aldama, pero en aparente estado de ebriedad.

Una vez que el agente Garibay, de vialidad le solicitó que descendiera de la unidad, este se negaba rotundamente por lo que al abrir la puerta se observó al conductor que vestía ropa interior de mujer, tales prendas como tanga, liguero y sostén.
Esta forma de vestir impresionó a los agentes de vialidad, quienes no atibada que hacer por lo que solicitaron la presencia del comandante en turno quien resolvió después de una somera sonrisa, que se vistiera y fuera trasladado a los separos de la comandancia de vialidad para practicarle el examen medico, resultando con segundo grado de ebriedad.

Chihuahua al instante 

Entrevista con Salvador Morales Garibay – Ex EZLN

Posted in Artículos on noviembre 28, 2007 by eduardoch75

FEBRERO DE 1999
Entrevista con Salvador Morales Garibay
por Maité Rico y Bertrand de la Grange

Como muchos de nuestros colegas, intentamos hablar con él después de que su existencia se hiciera pública. Queríamos conocer su versión de la historia como parte de la investigación que concluiría en el libro Marcos, la genial impostura (1998). Todos nuestros intentos fueron en vano. Su silencio nos hizo pensar que estaba fuera del país, detenido en algún cuartel o, incluso, muerto. Tuvimos que esperar hasta después de la publicación del libro para que Salvador Morales Garibay contestara finalmente a nuestra solicitud de entrevista. Tenía unas quejas. La más seria de ellas era que lo calificábamos de “delator”, y lo señalábamos como el “garganta profunda” de los servicios de inteligencia mexicanos. Él lo niega de manera tajante. Durante los dos largos encuentros que mantuvimos con él, habló de su trayectoria política, de cómo entró en las Fuerzas de Liberación Nacional (fln), la organización armada de los años setenta que da origen al ezln, de los motivos de su ruptura con la guerrilla y de su tormentosa relación con Marcos. En ningún momento aceptó dar una sola pista sobre su situación actual. Ha leído todo lo que se ha publicado sobre Chiapas en los últimos años, incluyendo los comunicados de su antiguo compañero de lucha, al cual se refiere casi siempre como “Guillén Vicente”.
¿Es cierto que usted reveló la identidad de Marcos? No, no, no… Yo nunca busqué a la seguridad mexicana. Ellos llegaron a mí, porque me estaban buscando. Tampoco delaté a nadie. Mi contribución consistió en aclarar dudas cuando me interrogaron. Ellos ya tenían mucha información, y ya sabían quién era Marcos. Para entonces tanto Gobernación, como el ejército, como todos esos organismos de inteligencia nos tenían ubicados. Tampoco fui yo quien les dijo dónde estaban los campamentos, ni otras cosas de la organización. Ustedes menosprecian a los servicios de inteligencia. ¿Y cómo sabían de ustedes? La seguridad había recibido cartas de denuncia. Nos delató una mujer que nos conocía de cuando trabajábamos en la Metro (Universidad Autónoma Metropolitana, plantel Xochimilco). Me enseñaron la carta, pero no pude ver su nombre. Vi que estaba mi nombre y el de Guillén. Entre diciembre de 1994 y enero de 1995 me empezaron a buscar. Yo vivía con mi familia. Me di cuenta porque noté que pasaban muchos vehículos por delante de la casa. Vi que no era una operación a la vieja usanza de las desapariciones. Un día tocaron a la puerta, yo me escondí y abrió mi madre. Un hombre le ofreció propaganda de Multivisión, pero supe por sus preguntas que era una pantalla. Incluso le dio un folleto que no tenía nada que ver. Así que me fui de mi casa. Yo tenía una serie de documentos importantes que le había dado a guardar a un cuate mío. Le había dicho que si me ocurría algo, los enviara a la seguridad. Y cuando se entera de que he desaparecido los envía. Me encuentran a finales de enero de 1995. Ya tenían todo. Inteligencia había hecho su trabajo.
¿Dónde estaba en 1994? En el 94 estaba fuera del país. ¿En qué país? En otro país. Regresé a finales del 94. ¿No le preocupa que lo consideren un traidor? Si aprendí algo de Guillén Vicente fue a prever. Sabía que yo iba a ser considerado el traidor. Me planteé si era conveniente contestar. Pero en realidad me daba igual, porque creo que eso es más bien una cuestión de ellos, es cuestión de que se valore qué fue lo que pasó. Pero no me considero un traidor, ni mucho menos. ¿Cómo entró en contacto con la guerrilla? Fue en 1979, cuando yo era el encargado de los talleres de la carrera de Diseño Gráfico de la uam. Mi tarea era hacer las fotocopias, entre otras cosas. Por eso se me acercó gente conocida y me pidió ayuda para imprimir unas revistas. Ése fue mi inicio. Sin ninguna explicación política. Una de las revistas se llamaba Conciencia Proletaria, que se convirtió después en Lucha Ideológica. Serían unos 100 o 200 ejemplares. Después supe que eran para los colaboradores y los militantes de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). Eran revistas de análisis teórico. Yo no sabía nada de política, no entendía lo que era la política, y se me hacían difíciles de leer. Después me pidieron que si una camisa, que si pilas, cosas que no tenían nada que ver con una revolución, pero era, según entiendo, lo que se necesitaba en las casas de seguridad. ¿Quiénes eran los que lo contactaron? Eran algunos compañeros de trabajo, entre ellos estaba Silvia, que se hacía llamar “Gabriela” en la clandestinidad, que era la mujer de Rodrigo, uno de los principales dirigentes de las FLN. También estaba Rafael Guillén, que entró en la organización en esa misma época. ¿Qué hacía Rafael Guillén? Él daba clases como auxiliar, porque todavía estaba estudiando la carrera de Filosofía en la unam, y entonces llegó con un medio tiempo. Yo asistí a sus clases porque entre otras cosas se pretendía que todos los que éramos técnicos docentes supiéramos todo lo que se hacía ahí en la carrera. ¿Cómo era como profesor? Se hacía llamar el Cachumbambé. Era el reflejo de lo que es ahora, de sus famosos comunicados. Patas Verdes, porque siempre usaba tenis verdes. A sus alumnos, que en general era gente bien, muchachos del Pedregal de San Ángel, les decía: “Muchachos, les voy a enseñar cómo sus padres explotan a los mexicanos”. Era un showman, que desde entonces ya sabía lo que quería y tenía una gran capacidad para controlar tanto sus actos como a la gente. ¿Estaba vinculado en ese momento a algún grupo político? Yo creo que no. Creo que él empezó a tener contacto con las FLN cuando llegó a la uam. Para finales de 1979 él ya asistía a casas de seguridad, y yo apenas iba empezando. Yo me formé, como mucha gente, en las reuniones sindicales. Guillén me decía “tú ve y escucha, ve cómo se pelean unos con otros, y ve cómo aquél dice eso y el otro dice lo otro”. Ésas fueron mis primeras participaciones políticas. En general era un ambiente en donde la lucha sindical estaba en efervescencia. Hubo huelgas muy importantes, en las que Guillén tuvo mucho que ver, porque él desde atrás, sin participar en reuniones, decía “hay que hacer esto”, y la gente lo hacía. ¿Cuáles eran sus relaciones con Guillén? Como compañeros nunca congeniamos. Su estilo de imponer las cosas me enfermaba. Lo hacía de una manera muy sutil. Yo me resistía. Siempre hubo un distanciamiento entre nosotros. Él ya se consideraba como “el secretario de Dios”. ¿Por qué acabó usted integrándose en las FLN? ¿Qué lo convenció? Mi motivación para entrar en esa organización fue la de aprender y conocer algo distinto. Cuando se me acercaron los compañeros no me dijeron “vente a la revolución”. Me decían que a ellos les gustaba hacer muchas cosas, aprender y viajar. Todo lo que no había hecho yo en los 18 años anteriores. Yo para entonces no entendía de política, ni había escuchado jamás a Mercedes Sosa ni a Silvio Rodríguez. Y me recomendaban cosas como que me cuidara en el metro, a mí, que desde niño recorría solo la ciudad. Para mí era buena gente. ¿Cuál era el proyecto de las FLN? ¿Qué proponían? Con el tiempo supe que era una organización político-militar que quería la toma del poder por las armas para quitar al gobierno federal. Decían que el gobierno y el ejército eran malos y que por eso existían los pobres. Había que tomar el poder para llegar al socialismo. Se acercaban más al modelo cubano, aunque la revolución sandinista y la salvadoreña eran un ejemplo muy grande, con la ventaja de que eran más cercanas y más actuales. ¿Y por qué fueron a Chiapas? Chiapas no se escogió por su potencial revolucionario, sino por una razón geográfica. Allá no llegaban los soldados, y se podían hacer prácticas de tiro sin problemas. Es un lugar que ya se conocía. El grupo que conformó César Yáñez, el fundador de las FLN, ya había estado ahí a principios de los setenta. Su visión era que Chiapas era un lugar apto para la guerrilla, la Selva Lacandona en específico, porque es un lugar cerrado, de difícil acceso. ¿Entonces no se trataba de reclutar población local, a los indígenas? No, la idea era llegar a la selva, instalarse, entrenarse, dominar la selva, o por lo menos que la selva te aceptara, para luego de ahí salir e ir contactando gente. Se quería practicar ahí, formar a los guerrilleros, para que después ellos pudieran atacar en cualquier parte del país. La idea original de las FLN era que el proletariado es la vanguardia. Lo indígena salió ya después. En el grupo que llega para formar el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) había tres ladinos: Germán, que era hermano de César Yáñez, Elisa y Rodolfo; y tres indígenas, Javier, Jorge y Frank, que habían sido reclutados en los Altos de Chiapas y que tenían familiares en comunidades de la Selva Lacandona. Ellos entran a escondidas, con la mochila al hombro, y forman su campamento el 17 de noviembre de 1983. Empiezan a abrir caminos entre la selva, en lugares donde no hay poblados, hasta el fondo de la selva, allí, en la Biósfera de los Montes Azules, donde no llega nadie. Así estuvieron como cuatro o cinco meses, cuando ya empezaron a llegar otros grupos, de tres, cuatro o cinco personas. Algunos van de visita nada más quince días en sus vacaciones, ven, conocen cómo está la selva y se regresan. Al año siguiente llega Guillén Vicente. Los que aguantan quedan, y los que no, pues para atrás. Guillén llega como cualquier recluta, como llegamos todos, y empieza a aprender a cazar, a manejar las armas, a caminar, a dormir en hamaca, porque pues nadie sabía dormir en hamaca, y a hacer las prácticas militares que te enseñaba Germán. A principios de 1985, que es el año en que yo llego a la selva, es cuando se empieza a salir a hacer los contactos políticos en las comunidades. ¿Quiénes hacen esos contactos? Los primeros contactos se hacen con los indígenas del grupo: Frank, Josué, Yolanda, que es ahora la mayor Ana María, reclutada también en los Altos, en la zona de Huitiupan… Las comunidades no ven a Marquitos, no ven a Germán, no ven a Elisa… ven a un indígena.
¿Y qué es lo que les proponían ustedes a los indígenas? Era el programa básico de siempre: techo, pan, salud, educación, libertad, independencia… Empezaban con pláticas ligeras, para luego a lo último decirles qué era la lucha armada y que necesitábamos que ellos apoyaran esa lucha armada. Ya para entonces las comunidades llevaban comida y cosas a los insurgentes, y algunos respondían bien, pero otros “se atoraban en su desarrollo”, como decíamos entonces. En algunos lugares, según la gente, según la persona con quien se hablaba, se decía que era para imponer el socialismo, y en otros no. Normalmente era fácil, porque hay que recordar que esta gente ya estaba más o menos formada políticamente. En la selva lo único que se oía era la onda corta, especialmente Radio Habana, y también Radio Sandino de Nicaragua y la Farabundo Martí, de la guerrilla salvadoreña. Entonces no era lejana la idea del socialismo, y menos con Radio Habana todo el día prendida. ¿Qué era el socialismo para los indígenas? ¿Cómo lo visualizaban? Yo creo que la gente veía una opción para tener lo que no había: carreteras, luz, agua entubada, que los camiones de redilas pudieran subir el café y todo lo que producían… Decían, bueno, pues eso sí está bien. Eso no se lo había propuesto ningún delegado del gobierno ni nada. Se lo había propuesto alguien del grupo ése que estaba escondido allí en la selva. Decían: todo lo que hay en la ciudad, lo tenemos que tener nosotros. Eso era lo máximo. ¿Pero ellos pensaban en una sublevación armada, en una guerra, con muertos y heridos? Yo creo que al principio no. Decían que “los éjércitos federales” son muy malos, pero había gente que nunca había visto a un militar. Nunca. Eran poblaciones muy aisladas. Los que salían a Ocosingo conocían a los soldados, pero la gente en general no. Y toda la propaganda, toda la ideología del EZLN, iba encaminada a que el éjército era opresor, era malo, era quien los iba a matar, y que por lo tanto había que levantarse en armas. Y era creíble, en el sentido de que llegaban con documentos y fotos. Ellos nunca lo habían vivido. El Estado, no sólo el éjército, estaba ausente en la selva, pero la Iglesia había llenado el vacío y se sabe que la diócesis de San Cristóbal ejercía realmente el poder en esa zona. ¿Qué supuso la diócesis, y en particular el obispo Samuel Ruiz, en el proceso de implantación del EZLN? La diócesis de San Cristóbal no dio la entrada al EZLN, pero el que estuviera exactamente ahí sí es una gran ayuda. La formación que el obispo Samuel Ruiz da a los catequistas es una cuestión invaluable, que si no hubiera existido no hubiera habido ese crecimiento ni esa capacidad de maniobra del EZLN. La estructura que la diócesis había formado era una estructura muy parecida a la del EZLN, en el sentido de que había rangos. Estaba la gente que tenía el contacto directo con Samuel Ruiz, los diáconos y los catequistas. O sea, una organización muy valiosa para nosotros, que fue aprovechada por el EZLN. ¿Cómo fue aprovechada? Fue aprovechada para contactar a la gente. Alguien habló a Lázaro Hernández, por ejemplo, que era una gente con mucha experiencia y con una presencia muy grande. (Lázaro Hernández era tuhunel de tuhuneles, es decir, diácono de diáconos, y hombre de confianza de Samuel Ruiz.) Él contactó a los otros diáconos, los diáconos a los catequistas, y ya si los diáconos y los catequistas son del EZLN, pues la gente en general va a ser del EZLN. Ese acercamiento a gente de importancia en cada comunidad fue lo que dio la base para que la gente dijera, bueno, si ellos están con los armados, nosotros también vamos. ¿Y ante esto, qué decía el obispo? Yo creo que Samuel Ruiz sí sabía, porque sabía de las Fuerzas de Liberación Nacional desde los años setenta, pero también creo que nunca imaginó la capacidad que iba a tener el EZLN para poder contactar a esa gente y convencerla. Yo creo que Samuel Ruiz pensaba que iba a pasar lo mismo que con los grupos anteriores de asesores, que él mismo había traído, pero que llegó un momento en que empezaron a inmiscuirse en problemas de las comunidades y los echaron para afuera. Él pensó que sería lo mismo. La diferencia es que el EZLN sí estaba ya dentro, sabía de los problemas que pasaban dentro de las comunidades y por lo tanto podía sortear esos problemas. Pero Samuel Ruiz hubiera podido impedir la instalación de los dirigentes zapatistas. ¿Por qué no lo hizo? Yo creo que Samuel dejó hacer, pensando en que el grupo no iba a crecer. Samuel recibía información fragmentada. Ante Samuel teníamos una cobertura de proyectos, como clínicas, talleres de costura y de trabajo político. Y Samuel iba a bendecirlos y el presidente municipal se quedaba tan contento. Ven algunas cosas, pero no el gran trabajo que se está haciendo. Por eso los curas de la diócesis estaban tranquilos. Para Samuel y Gonzalo Ituarte, el vicario, éramos “Marcos y esos chamacos”. Ellos decían que todo era una calentura de jóvenes atrabancados, y que se nos iba a pasar. Ituarte lo comparaba a cuando él estaba en la universidad. Y Marcos montaba en cólera: “Esto es una revolución”, gritaba. ¿Qué tipo de diálogo tenían con la diócesis? Había alguien que se encargaba de eso por parte de las FLN, que era Rodrigo, el responsable del trabajo político de la organización. Rodrigo se reunía con Samuel Ruiz. Era su contacto directo. Pero los contactos eran para transferirse experiencias, platicar de cómo estaba la situación en Chiapas. Y ya. Las cuestiones militares del EZLN no se platicaban con él. ¿Cuál era la posición de Samuel Ruiz, en esos primeros años, ante el proyecto político de las FLN? ¿Compartía la idea de que la revolución podía llegar a Chiapas tarde o temprano? Yo creo que sí, en el sentido de que lo permitía, que no había una negación, ni una participación en donde él dijera a su gente, a sus diáconos, a sus catequistas “hasta aquí, no dejen entrar a esa gente”. Lo hizo hasta cuando ya había problemas porque el EZLN controlaba los proyectos, controlaba el dinero que tenía como base el trabajo de la ARIC (Asociación Rural de Interés Colectivo, la principal organización de ejidatarios de la región). La ARIC controlaba toda la cuestión económica de la selva, y sus dirigentes estaban muy vinculados a la diócesis. Algunos diáconos y catequistas empezaron a sentir que ya no tenían el poder de antes. En el momento en que aparecen las cuestiones económicas, políticas, sociales y en algunos casos hasta religiosas, Samuel Ruiz ya entra y dice: “hasta aquí”, con discursos en algunos lados, como en San Miguel, cuando dice que el EZLN se había montado en el macho, en la estructura que había construido la Iglesia. Tenemos entendido que por esas fechas se pone en marcha otro movimiento armado para restarle fuerza a la guerrilla zapatista, y que esta organización está vinculada con slop (raíz, en tzeltal), un grupo semisecreto de reflexión religiosa auspiciado por la diócesis. ¿Qué sucedió ahí? ¿Qué papel desempeñó la diócesis en este sentido? Yo creo que más que por los sacerdotes, fue formado por los propios dirigentes de la ARIC, los que se decían “Los Príncipes de la Selva”. Eran líderes indígenas de años, Lázaro Hernández entre ellos. Esa gente tenía el control absoluto. Ellos decían a dónde iba cada dinero, dónde se hacían las fiestas, dónde se hacían las reuniones. Cuando Marcos empieza a dar órdenes, ellos dicen: nosotros somos los dirigentes naturales de esta selva, ¿por qué viene otra gente de afuera? Entonces forman un grupo armado. Con todos los problemas que se dan, porque pierden parte del dinero. Lo que nosotros sabíamos en aquel entonces es que ese dinero sí se lo dio la diócesis. Y que tanto Samuel Ruiz como Gonzalo Ituarte, el vicario, sí supieron que ese dinero lo querían para comprar armas, y que aparecieron con unas armitas… Todas las cosas se saben. Llegó a oídos nuestros, se empezó a investigar y se supo que alguien que había sido capitán del EZLN era el que los estaba entrenando en Las Tazas. Eso trajo como consecuencia que hubiera una discusión muy fuerte entre Guillén Vicente y los dirigentes de la ARIC, los Príncipes, pues. ¿Y cómo terminó todo? Marcos pide una reunión a la dirección nacional de las Fuerzas de Liberación Nacional. Pide que vaya Rodrigo a decirle a Samuel que aplaque a su gente, y que digan qué es lo que quieren, si va a ser algo en contra del EZLN o de qué se trata. Hubo varias reuniones en Tuxtla entre Samuel, Ituarte y Rodrigo. En una de ellas participa Guillén Vicente. En una última reunión que se da en Ocosingo se llega al acuerdo de que el otro grupo debe desarmarse, y de que Marcos no tomará represalias contra los organizadores. Esto provoca, por supuesto, que las comunidades empiecen a dividirse, sobre todo Las Tazas. El grupo se desarma, pero a partir de ahí sí empiezan los problemas con la diócesis. Como ya están divididos, si el diácono queda de este lado no quiere bautizar a los niños del otro grupo. ¿Y frente a ello, qué dice la diócesis? Trata de que no pase, sobre todo Pablo Iribarren, el párroco de Ocosingo, que intenta que no se mezcle la religión con la cuestión política o militar, cosa que es imposible porque ya los roces son muy fuertes, a tal grado que los de Las Tazas tienen que traer al diácono del ejido Morelia, que es uno de los más
cercanos al EZLN, a bautizar y a casar. Eso ya con el
tiempo se calma. ¿Se puede hablar entonces de una victoria de Marcos sobre Samuel? Bueno, el obispo sigue pensando que a estos chamacos se les va a ir pasando la calentura de las armas. ¿Qué opinión tenía la dirigencia zapatista de Samuel Ruiz? Marcos y Samuel no son muy compatibles, que digamos. Pero como obispo, Samuel Ruiz tenía un poder grande sobre la gente, y había que tomarlo en cuenta. Marcos era respetuoso en público con la religión. Su lema era: “A Samuel Ruiz hay que usarlo”. Se le usaba cuando se podía, y se le ocultaba información. Y cuando el obispo obstaculizaba, se mandaba a hablar con él a Rodrigo, que era el único que defendía al clero. Rodrigo le pedía a Samuel que entendiera el trabajo político de la organización, y trataba de limar asperezas. Cuando ocurre el incidente de Las Tazas, en 1989, el EZLN ya no es una pequeña organización, sino un ejército guerrillero, con gente uniformada, con radios y con armas. ¿Dónde consiguen todo esto? Las primeras armas las consiguió la organización, las FLN. Pero como no se podía financiar todo, se le pidió a los indígenas que ellos mismos compraran sus armas, sus radios, sus uniformes, y esto aparte de que tenían que dar su cuota, ya sea en dinero o en especie, arroz, frijol. Las armas se compraban en Estados Unidos. Era parte del trabajo de Germán. Marcos recibía el dinero y se lo mandaba a Germán. Germán compraba las armas y nos las mandaba. A los indígenas se les cobraba tres veces el precio, porque la venta de armas era parte del financiamiento del EZLN. Eso trajo como consecuencia que mucha gente de la selva, más que ir mejorando, fuera perdiendo su capacidad económica. El EZLN predicaba a su gente que los capitalistas los explotaban, y resulta que el EZLN los exprimía, ¿verdad? Ahora con eso me van a entender por qué me salí del EZLN. Si nosotros estamos diciendo que somos una organización democrática, que va ayudar al pueblo, que el enemigo es la burguesía, el imperialismo, y que los están explotando, y nosotros todavía vamos y los exprimimos, vamos y les decimos dénos su dinero para comprarles sus armas… El problema no queda ahí, sino que el dinero llega y no llegan las armas. Cuando nos damos cuenta, resulta que el dinero llega a la ciudad y se reparte a las casas de seguridad, que se supone deben estar manteniendo los militantes de la Ciudad de México. Entonces, dices, ¿cómo es posible que los indígenas pobres, jodidos, que apenas tienen para vivir, o eso decimos, estén sosteniendo las redes en las ciudades? Y eso causa problema. ¿De dónde sacaban el dinero los indígenas? Lo sacaban de su producción, del café. Había familias que sacaban 50 mil pesos en una cosecha de café. Así compraban sus grabadoras y otras cosas, se emborrachaban, porque eso lo hacían casi todos, pero quedaba también dinero para comprarse un arma de mil pesos, de dos mil pesos o más. Por eso las cuentas del EZLN siempre eran mayores en enero o febrero, cuando se vende el café. La venta de un torito, de una vaca, era para el EZLN, así como una parte de las cosechas de maíz y frijol. Estaban también los financiamientos de Sedesol, de Solidaridad, que al principio no se aceptaban, pero llegó un momento en que se les dijo que sí aceptaran, y parte iba para las armas. ¿El gobierno era consciente de esto? Yo creo que no, porque la gente llegaba, recibía su crédito a la palabra y regresaba a sus comunidades. Sedesol no sabía que era para la guerrilla. ¿Cómo es posible que el gobierno, la policía o el ejército no se dieran cuenta de lo que se estaba cocinando en la selva? Bueno, sí sabían, pero no sabían qué ni dónde. Los primeros años no pasa nada, pero con el rumor, con las borracheras en Ocosingo, en Altamirano, en Las Margaritas, alguien salía aventando patadas y diciendo que sabía de las armas, y que iba a tumbar al gobierno. Pero ¿dónde? ¡Si ellos mismos no sabían dónde! Los primeros campamentos estaban ahí en la selva, en la Biósfera de los Montes Azules, y después se iban poniendo de acuerdo con los diáconos y los catequistas, en lugares donde no llegaba nadie. Además se prohibía el paso: a partir de tal lugar, no pasa la gente. Entonces a pesar de que uno podía oír que allí estaba el EZLN, a veces ni sabía lo que era. Pero en mayo de 1993 el ejército descubre el campamento de Las Calabazas, en la sierra Corralchén, y por tanto sabe con más precisión lo que está pasando. Sí. El responsable del campamento era el mayor Mario, y no yo, como dicen en su libro. Yo para entonces ya no era nada, no estaba allí siquiera. Era gente de Marcos. El éjército, en una de tantas maniobras, iba a cruzar la sierra. Y Mario, a pesar de que le avisaron, dejó la puerta abierta: no disimuló el camino que iba al campamento, que era el más marcado y el que lógicamente seguirían los soldados. Una columna militar entra hasta la posta. Hay un pequeño tiroteo. Esto es a mediodía. Esperan a que llegue la noche. Guillén Vicente estaba en San Cristóbal, y cuando se entera de lo que pasa va a Ocosingo, y por radio controla los movimientos del mayor Mario. Comete un error Guillén, nuestro héroe militar, y ordena que en vez de salir por San Miguel, que se sabía que no había problema, vayan de frente. Y van a topar precisamente contra una emboscada del ejército. Ahí es donde muere un insurgente, Rafael. Tienen que replegarse y hacer, ahora sí, el movimiento que debieron haber hecho: regresar, entrar por San Miguel y cruzar hacia la sierra Livingstone. Ese error le cuesta al EZLN todos los documentos que había en el campamento.
A pesar de todo, el EZLN no da marcha atrás y sigue preparando la guerra. ¿Cómo se tomó esa decisión? ¿Es cierto que hubo una votación en las comunidades? Bueno sí, pero fue un truco de Guillén Vicente. Algo que logró… cómo decir, con esa magia que tiene para convencer a la gente, para manipular las palabras. Guillén Vicente empezó a ver que estaba cambiando la situación política nacional e internacional. Y también dentro de la organización. Si los indígenas financiaban a las ciudades, era porque ya no había militancia en las ciudades. Entonces, ¿dónde estaba esa organización madre del EZLN, las Fuerzas de Liberación Nacional? Las casas de seguridad de la Ciudad de México estaban llenas de indígenas que estaban estudiando radiotécnica, enfermería, técnicas para la guerra, pero no había gente de la ciudad. Por otro lado, mientras Guillén preparaba la guerra, Rodrigo consideraba que había que transformar las FLN en un partido político y dejar la lucha armada. Germán no se pronuncia, y se decide organizar una votación. Desde el 92 Marcos empezó a preparar a la gente. Con el apoyo de Yolanda, Rolando, Mario y los otros mayores indígenas se preparó una serie de lineamientos para convencer a las comunidades de que había que ir a la guerra. Se reúne a los responsables y se les envía a que platiquen con su gente. Se les decía: Rodrigo está queriendo cambiar la organización, y vamos a perder todo el trabajo de años. Guillén probó una vez más su gran capacidad de manipulación, que yo ya conocía desde la Universidad Metropolitana. Él logra convencer a los responsables para que las comunidades voten que sí a la guerra. Los argumentos son de este tipo: se van a morir de hambre, y los soldados les van a reprimir. Esas son las votaciones de Marcos: “¿Quieren vivir como perros o morir como héroes? ¿Quieren que los soldados lleguen a violar a las mujeres?” “¡Nooo!” ¡Pues claro! Guillén ganó la votación en las comunidades en 1992, y también en el congreso de las Fuerzas de Liberación Nacional que se organizó en el ejido El Prado a finales de enero de 1993. Rodrigo fue tranquilo porque nunca creyó que pudiera ganar la posición de Marcos a favor de la guerra. Pero la reunión estaba preparada. Los representantes de las comunidades habían llegado tres días antes y se les había dado pláticas sobre cómo votar. Se les dijo: “A la hora de que llegue Rodrigo y los quiera convencer, no se dejen. Si no entienden nada, no hay problema. Ustedes levanten la mano cuando el mayor levante la mano”. Y eso fue lo que pasó. A fin de cuentas, ¿quién iba a entender el español, o quién iba a entender todos los rollos políticos que se hablaron ahí? Poca gente. Eso fue lo que provocó la ruptura de Rodrigo. Él veía que cuando levantaba uno la mano, la levantaban los demás. “Esto no es democrático ni es nada”, dijo él. ¿Esto significa que Marcos engañó a los indígenas? Esto significa que Guillén tiene la capacidad para convencer a la gente de lo que él quiere. Él nos puede decir en sus comunicados que la revolución, o que fulanito, o que zutanito… quién lo sabe. Aquí nos dice que el viejo Antonio es un gran revolucionario. ¿Pero quién es Antonio? Es un asesino. Antonio llegó a la última comunidad, al final de la selva, porque estaba huyendo después de haber asesinado a una gente. ¡Y lo presenta como un héroe! ¿Y cómo surge el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, el CCRI? El CCRI nace en la reunión de Prado y no tiene nada que ver con la organización militar del EZLN. Son los representantes de cada zona. Eso de que son comandantes resultó después de enero (de 1994), cuando Guillén desconoce a Germán en un comunicado. En ese momento Germán queda fuera. Pero entonces, ¿quién va a mandar a Marquitos? ¿Cómo va a hacer para que la gente crea que está mandando obedeciendo? Entonces tiene que inventar algo, y es el CCRI y sus comandantes. Pero si el EZLN es una organización militar, el que manda es el máximo dirigente, que es Guillén. ¿Entonces no es cierto que los comandantes indígenas del CCRI le dan las órdenes a Marcos? No, no, no, eso es una historia. Es otra historia de Marcos. Marcos da las órdenes y les dice a los mayores: “tú diles esto a los responsables”. Y ellos hablan con los responsables de las comunidades. Después los responsables van a sus pueblos y convencen a la gente. Hace poco el senador Carlos Payán, que dio tanta cabida al EZLN cuando dirigía el periódico La Jornada, acusó a los dirigentes zapatistas de “polpotianos”. ¿Qué opina de ese calificativo? ¿Cree que ha tenido impacto? Pues Carlos Payán está muy informado. Se está dando cuenta de todo lo que está pasando. Las entradas y salidas de la Cocopa y la información que se filtra, pues le dan la oportunidad de decir lo que dijo. Creo que ya mucha gente está conociendo al EZLN y sus métodos. Al exterior, yo creo que la gente, sobre todo los intelectuales, se están dando cuenta de eso. Dentro no influye nada, porque la gente no sabe ni siquiera quién es Pol Pot. Ni los propios dirigentes zapatistas. Si le preguntamos a Tacho quién es Pol Pot, no va a saber contestar. Quizás Moisés, porque es una persona más educada. Moisés es una gente formada por las FLN. Está más politizado. Es una gente con más capacidad y conocimientos que sí lo hacen más cercano a Guillén. ¿Y David, el responsable zapatista de Los Altos? David es más la idea del bienestar de la comunidad. Ese era además su trabajo como catequista: ver si llegaba el proyecto, conseguir una clínica, un vehículo, financiamiento para sembrar… Y cuando se le presentó alguien que le dijo: “Nosotros vamos a hacer lo que el gobierno no hace por ustedes”, pues se subió al tren. ¿Estos mandos contribuyen a crear la confianza entre Marcos y las bases indígenas? Si, el puente entre los indígenas y Marcos son los catequistas, los comisariados ejidales… Ese es el hilo, porque en realidad nunca hubo una convivencia de Marcos con las comunidades. Y ahora creo que hay todavía menos. Sí llegábamos a las comunidades, pero nos quedábamos en casas de seguridad, y ahí nos visitaban los responsables de los pueblos y la gente autorizada por ellos. ¿Entonces, la base como tal no tiene contacto directo con Marcos? No. ¿Qué importancia tenía la figura del Che? La figura del Che fue impuesta, como muchas otras cosas. El Che no existía. Nadie sabía quién era el Che. Se escuchaba Radio Habana, y ahí se mencionaba al Che, pero el Che en Cuba. Pero que si era argentino, o que si había estado en México, eso nadie lo sabía. Pero Guillén sí manejaba mucho la figura del Che, aunque yo creo que él, más que parecerse al Che, se parece a Lenin. ¿En qué sentido? En el sentido de que, como Lenin, Marcos piensa que al pueblo hay que dejarlo que sufra, porque entre más sufra, más ganas de levantarse. Esa es la idea de Guillén. Del Che habla mucho pero no se le parece. El Che se quitaba la camisa y cargaba bultos. Eso no lo tiene Guillén. Es una gente desarraigada. Sacrificado por exhibicionismo, como cuando se autocastigó a no comer una vez que agarraron a unos de su gente robando comida. ¿Cuál es su opinión de Marcos? Es un genio en el manejo de la propaganda y de las relaciones con la gente. Estudia a la gente para poder manejarla mejor. Y eso le da una ventaja sobre los demás. Él sabe que tiene muchos conocimientos y que es un pez en el agua en un medio donde nadie sabe un carajo. Aprendió a expresarse imitando el lenguaje tzeltal. Moisés le traduce. Marcos aspiraba a ser dirigente desde el principio. Pero Rodrigo nunca imaginó que Guillén aguantaría en la selva. Era demasiado burguesito. Y sorprendió a todos. ¿Es Marcos quien decide la fecha del 1 de enero de 1994 para el levantamiento? Sí, por supuesto. ¿Y por qué escogió ese día? Fue más bien obligado, porque por las filtraciones y las borracheras ya todo el mundo sabía que iba a haber guerra. Entonces Guillén decidió dejarlo para el último día del año, cuando ya nadie iba a esperar nada. Esa fue la razón. No hubo una razón política, ni por el inicio del Tratado de Libre Comercio ni por el aniversario de la revolución cubana. Aunque esté yo en desacuerdo con la decisión, hay que reconocer que acertó en su manera de usar la prensa y la sorpresa para poder dar a conocer todo. La personalidad de Guillén Vicente fue determinante. Hubiera sido una gente seria, como esos del epr… pero éste chacoteaba, hacía chistes, se burlaba de sí mismo. Eso era nuevo, y fue la sal y la pimienta para un nuevo modo de hacer periodismo. En 1994 usted ya no estaba en el movimiento. ¿Por qué decidió salirse? Empecé a preguntarme qué hacía yo ahí. Nunca fui realmente un hombre de armas. Además, como ya dije antes, pasaron algunas cosas y uno va tomando conciencia. Así como la historia de Antonio, la historia de las armas, que da pena ver cómo gente que apenas tiene dinero tiene que sostener a otros…, así vas viendo las contradicciones. Veía todos los vicios de la dirigencia de las Fuerzas de la Liberación Nacional. Lo vagos que eran. La dirección nacional era como una telenovela. Germán era el dirigente histórico, con una gran experiencia en la clandestinidad, pero políticamente muy torpe. Tan torpe que para expresar sus ideas en el buró político delegaba en otros, en especial Guillén. Elisa era un cero a la izquierda. Era la tercera dirigente nacional de las FLN, pero realmente no la tomaban en cuenta para nada. Elorriaga llega por el 85, conoce a Elisa y fue un amor a primera vista. La mujer le hace subteniente, pero Germán le quita el rango. Se hizo acreedor de la distinción de “compañero ejemplar” porque dio su carro, que en realidad era de su padre, no suyo. Y hacía cualquier trabajo que se le encargaba. En el 93 llega a ser encargado de la comisión ideológica tras la salida de Rodrigo. No hay nadie más de confianza de Marcos. En lo personal, mis roces con Marcos se multiplicaron. Hubo una serie de incidentes, y desacuerdos en el manejo de las cuentas, porque Marcos nunca daba explicaciones sobre el uso de los recursos. Me enojaban las mentiras. Yo nunca vi al militar como un enemigo. No pude. La imagen que yo tengo de ellos es cuando fueron a rescatarme de las inundaciones de mi pueblo. Los militares nunca violaron mujeres, ni se comían las frutas de los huertos, como Marcos ordenaba decir a Samuel. Yo escuchaba las comunicaciones y sabía que todo aquello no era cierto. ¿Cómo podía estar yo avalando aquello? Marcos vio que yo no era el gran revolucionario, y me mandó para San Cristóbal en junio de 1992. Estuve allí hasta febrero de 1993. Y entonces me mandaron a Jalapa. En julio de 1993 me salí. Fue una gran experiencia, pero me había dado cuenta de que la organización no tenía nada de democrático ni de revolucionario. ¿Cuál es su situación actual? Sigo clandestino. Tras el acoso de la policía desaparecí. A mi familia hace tres años que no la veo. No la quiero implicar en nada. He hablado con ellos tres veces por teléfono. Les digo que estoy bien, que no hagan caso de lo que diga la tele. ¿A qué teme? A la venganza. Me cuido de todo… es una situación a la que estoy acostumbrado. Yo sabía que esto iba a pasar. Ahora no sólo me cuido de las fuerzas de seguridad, sino también de mis ex compañeros. No ya por el 95, sino desde antes. Desde que salí de las Fuerzas de Liberación Nacional me cuido de Germán. ¿Hasta cuándo piensa permanecer en la clandestinidad? Va a depender de cómo se desarrollan las cosas. ¿Y qué salida ve al conflicto? No sé cómo va a terminar, pero sí cómo va a continuar. Yo creo que Guillén va a seguir dando largas. ¿Negociar? Negociar nada. Todo este movimiento que está haciendo ahora no es para negociar, ni para ver si tiene alguna ventaja o desventaja con el Gobierno. De lo que se trata es de preparar a la gente para las elecciones del 2000. Esa es la tirada de Guillén.

Entrevista de Letras libres

Jimmy Massey: «He sido un asesino psicópata»

Posted in Artículos on noviembre 28, 2007 by eduardoch75
Durante casi 12 años el sargento Jimmy Massey fue un marine de corazón duro. En marzo del 2003, llegó a Irak con las tropas invasoras y dirigió a 45 hombres que no dudaron en matar a civiles inocentes. Jimmy Massey participando en la Feria del Libro de Caracas, donde presentó su libro Cowboys de Infierno, un crudo testimonio del genocidio que EE.UU. comete día a día contra el pueblo iraquí. El ex marine responde a las preguntas de la periodista cubana Rosa Miriam Elizalde de Cubadebate. Desde Caracas.
«Tengo 32 años y soy un asesino psicópata entrenado. Las únicas cosas que sé hacer es venderle a los jóvenes la idea de enrolarse en los marines y matar. Soy incapaz de conservar un trabajo. Para mí los civiles son despreciables, retrasados mentales, unos débiles, una manada de ovejas. Yo soy su perro pastor. Soy un depredador. En el Ejército me llamaban “Jimmy el Tiburón”».

Este es el segundo párrafo del libro escrito hace tres años por Jimmy Massey, con la ayuda de la periodista Natasha Saulnier, que fue presentado en la Feria del Libro de Caracas. Cowboys de Infierno es el relato más violento que se haya escrito hasta ahora de la experiencia de un ex miembro del Cuerpo de Marines, uno de los primeros en llegar a Irak durante la invasión del 2003 y que decidido a contar todas las veces que sean necesarias qué significa haber sido por 12 años un despiadado marine y por qué lo cambió la guerra.
Jimmy asistió como panelista al taller principal de la Feria, que tiene un título polémico: «Estados Unidos, la Revolución posible», y su testimonio ha sido quizás el de mayor impacto en la audiencia. Lleva el pelo con un corte militar, espejuelos oscuros, camina con aires marciales y sus brazos están completamente tatuados. Parece exactamente lo que era: un marine. Cuando habla es otra cosa: alguien profundamente marcado por una aterradora experiencia que intenta evitarle a otros jóvenes incautos. Como asegura en su libro, no ha sido el único que mató en Irak: esta fue una práctica constante entre sus compañeros. Cuatro años después de dejar la guerra, todavía vive perseguido por las pesadillas.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué significan todos esos tatuajes?

Jimmy Massey: Tengo muchos. Me los hice en el Ejército. En la mano (señala la zona entre los dedos pulgar y anular), el logo de Blackwater, el ejército mercenario que fue fundado donde yo nací, en Carolina del Norte. Me lo hice en un acto de resistencia, porque los marines tienen prohibido tatuarse la zona que va de las muñecas a las manos. Un día los integrantes de mi pelotón nos emborrachamos y todos nos hicimos el mismo tatuaje: un cowboy de ojos inyectados en sangre sobre varias ases, que representan la muerte. Quiere decir exactamente eso que estás pensando: «mataste a alguien». En el brazo derecho, el símbolo de los marines, con la bandera norteamericana y la Texas, donde me enrolé en el Ejército. En el pecho, del lado izquierdo, un dragón chino que desgarra la piel y significa que el dolor es la debilidad escapándose del cuerpo. Lo que no nos mata nos hace más fuerte.

Tapa del libro Cowboys del Infierno que fue presentado en la Feria del Libro de Caracas (FILVEN 2007) y en presencia de Jimmy Massey. Usted podrá pedir el libro escribiendo a la editorial Timéli: mail@timeli.ch y apoyar de esta manera a nuestras investigaciones periodísticas.
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Rosa Miriam Elizalde: ¿Por qué dijo que en el Cuerpo de Marines encontró las peores personas que usted ha conocido en su vida?

Jimmy Massey: Estados Unidos solo tiene dos maneras de usar a los marines: para tareas humanitarias y para asesinar. En los 12 años que yo pasé en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos jamás participé en misiones humanitarias.

Rosa Miriam Elizalde: Antes de ir a Irak usted reclutaba a jóvenes para que ingresaran en el Ejército. ¿Qué significa ser un reclutador en Estados Unidos?

Jimmy Massey: Ser un mentiroso. La administración Bush ha forzado a la juventud norteamericana para que se enrole en el Ejército y lo que básicamente hace –y yo hice también- es tratar de ganar gente con incentivos económicos. Durante tres años recluté a 74 personas, que nunca me dijeron que querían entrar en el Ejército para defender al país ni argumentaron ninguna razón patriótica. Querían recibir dinero para ir a una universidad u obtener un seguro de salud. Y yo les describía primero todas esas ventajas y solo al final les hablaba de que iban a servir a la patria. Jamás recluté al hijo de un rico. Para mantener el trabajo, los reclutadores no podíamos tener escrúpulos.

Rosa Miriam Elizalde: Ahora el Pentágono ha relajado más los requisitos para entrar al Ejército. ¿Qué significa eso?

Jimmy Massey: Los estándares para el reclutamiento han descendido enormemente, porque casi nadie quiere enrolarse. Ya no es un impedimento tener problemas mentales ni antecedentes criminales. Pueden ingresar personas que han cometido felonías, es decir que han sido sentenciadas a más de un año de cárcel, lo que se considera un delito serio. Pueden ingresar muchachos que no han terminado los estudios preuniversitarios. Si pasan la prueba mental, ingresan.

Rosa Miriam Elizalde: Usted cambió después de la guerra, pero ¿qué sentimientos tenía antes?

Jimmy Massey: Yo era como otro soldado cualquiera, que creía en lo que le decían. Sin embargo, desde que estaba reclutando comencé a sentirme mal: como reclutador tenía que mentir todo el tiempo.

Rosa Miriam Elizalde: Sin embargo, creyó que su país se enrolaba en una guerra justa contra Irak.

Jimmy Massey: Sí. Los reportes de inteligencia que recibíamos decían que Saddan tenía armas de destrucción masiva. Después descubrimos que todo era mentira.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Cuándo se enteró que lo habían engañado?

Jimmy Massey: En Irak, a donde llegué en marzo de 2003. A mi pelotón le tocó ir a los lugares que habían sido del Ejército iraquí y vimos miles y miles de municiones en cajas que llevaban la etiqueta norteamericana y estaban ahí desde que los Estados Unidos ayudaban al gobierno de Saddan en guerra contra Irán. Vi cajas con la bandera norteamericana y hasta tanques de EE.UU. Mis marines –yo era sargento de categoría E6, un rango superior al sargento, y dirigía a 45 marines- me preguntaban por qué había municiones de nuestro país en Irak. No entendían. Los informes de la CIA afirmaban que Salmon Pac era un campo de terroristas y que íbamos a encontrar armas químicas y biológicas. No encontramos nada. En ese momento empecé a pensar que nuestra misión realmente era el petróleo.

Rosa Miriam Elizalde: Las líneas más perturbadoras de su libro son esas donde usted se reconoce como asesino psicópata. ¿Puede explicar por qué lo dice?

Jimmy Massey: He sido un asesino psicópata porque me entrenaron para matar. No nací con esa mentalidad. Fue el Cuerpo de Infantería de Marina quien me educó para que fuera un gangster de las corporaciones estadounidenses, un delincuente. Me entrenaron para cumplir ciegamente la orden del Presidente de Estados Unidos y traerle a casa lo que él pidiera, sin reparar en ninguna consideración moral. Yo era un psicópata porque nos ensañaron a disparar primero y a preguntar después, como lo haría un enfermo y no un soldado profesional que solo debe enfrentar a otro soldado. Si había que matar a mujeres y a niños, lo hacíamos. Por tanto, no éramos soldados, sino mercenarios.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué experiencia exactamente le hizo a usted llegar a esa conclusión?

Jimmy Massey: Hubo varias. Nuestro trabajo era ir a determinadas áreas de las ciudades y ocuparnos de la seguridad en las carreteras. Hubo un incidente en particular -y muchos más- que realmente me llevó hasta el borde del precipicio. Afectó a un coche que llevaba civiles iraquíes. Todos los informes de inteligencia que nos llegaban decían que los carros iban cargados con bombas y explosivos. Esa era la información que recibíamos de la inteligencia. Los carros llegaban a nuestros controles y hacíamos algunos disparos de advertencia; cuando no detenían su marcha a la velocidad que indicábamos, disparábamos sin contemplaciones.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Con las ametralladoras?

Jimmy Massey: Sí. Esperábamos que hubiera explosiones al acribillar cada vehículo. Pero nunca oímos nada. Luego abríamos el carro y ¿qué encontrábamos?: muertos o heridos, y ni una sola arma, ninguna propaganda de Al Qaeda, nada. Salvo civiles en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

Rosa Miriam Elizalde: Usted también relata cómo su pelotón ametralló una manifestación pacífica. ¿Es así?

Jimmy Massey: Sí. En los alrededores del Complejo Militar de Rasheed, al sur de Bagdad, cerca del río Tigris. Había manifestantes al final de la calle. Eran jóvenes y no tenían armas. Y cuando avanzamos había ya un tanque que estaba aparcado a un lado de la calle. El conductor del tanque nos dijo que eran manifestantes pacíficos. Si los iraquíes hubieran querido hacer algo podían haber volado el tanque. Pero no lo hicieron. Sólo estaban manifestándose. Eso nos hizo sentirnos bien porque pensamos: «Si fueran a dispararnos, lo habrían hecho ya». Ellos estaban como a 200 metros de nuestro retén.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Quién dio la orden de ametrallar a los manifestantes?

Jimmy Massey: Del alto mando nos dijeron que no perdiéramos de vista a los civiles porque muchos fedayines (combatientes) de la Guardia Republicana se habían quitado los uniformes, se habían puesto ropas de civiles y estaban desencadenando ataques terroristas contra los soldados estadounidenses. Los informes de inteligencia que nos daban eran conocidos básicamente por cada miembro de la cadena de mando. Todos los marines teníamos muy clara la estructura de la cadena de mando que se organizó en Irak. Yo creo que la orden de disparar a los manifestantes vino de altos funcionarios de la Administración, eso incluía tanto a los centros de inteligencia militar como gubernamental.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Usted qué hizo?

Jimmy Massey: Yo regresé a mi vehículo, un humvee (un jeep altamente equipado) y escuché un tiro por encima de mi cabeza. Mis marines empezaron a disparar y yo también. No nos devolvieron ningún disparado, mientras que yo había disparado 12 veces.
Quise asegurarme de que habíamos matado según las normas de combate de la convención de Ginebra y los procedimientos operativos reglamentarios. Intenté olvidarme de sus caras y busqué las armas, pero no había ninguna.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Y sus superiores cómo reaccionaron?

Jimmy Massey: Me dijeron que «la mierda ocurre».

Rosa Miriam Elizalde: Cuando sus compañeros se enteraron que habían sido engañados, ¿cómo reaccionaron?

Jimmy Massey: Yo era segundo en el mando. Mis marines me preguntaban por qué estábamos matando a tantos civiles. «¿Tú puedes hablar con el teniente?», me preguntaron. «Diles que tiene que haber retenes adecuados, preparados por los ingenieros de combate». La respuesta fue: «No». En el momento en que los marines descubrieron que era una gran mentira, enloquecieron más.

Nuestra primera misión en Irak no fue para dar apoyo humanitario, como decían los medios, sino para asegurar los campos petroleros de Bassora. En la ciudad de Karbala usamos la artillería por 24 horas. Fue la primera ciudad que atacamos. Yo pensé que íbamos a darle ayuda médica y alimenticia a la población. No. Seguimos de largo hasta los campos petroleros. Antes de llegar a Irak, estuvimos en Kuwait.
Llegamos en enero de 2003 y nuestros vehículos estaban llenos de comida y medicina. Le pregunté al teniente qué íbamos a hacer con los suministros, pues apenas cabíamos nosotros con tantas cosas dentro. Me dijo que su capitan le había ordenado dejar todo en Kuwait. Poco después nos dieron la orden de quemarlo todo: alimentos y suministros médicos humanitarios.

Rosa Miriam Elizalde: Usted también ha denunciado el uso del uranio empobrecido…

Jimmy Massey: Tengo 35 años y sólo conservo el 80 por ciento de mi capacidad pulmonar. Me han diagnosticado una enfermedad degenerativa de la columna vertebral, fatiga crónica y dolor en los tendones. Antes, todos los días corría 10 kilómetros por puro placer, y ahora solo puedo caminar entre 5 y 6 km todos los días. Tengo temor de tener niños por eso. Mi cara está inflamada. Mira esta foto (me muestra la imagen que aparece en la credencial de la Feria del Libro), me la tomaron poco después de regresar de Irak. Parezco un Frankenstein. Todo eso se lo debo al uranio empobrecido, ahora imagínate lo que estará pasando con la gente en Irak.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Qué ocurrió cuando regresó a Estados Unidos?

Jimmy Massey: Me trataron como un loco, un cobarde, un traidor.

Rosa Miriam Elizalde: Sus superiores han dicho que es mentira todo lo que ha contado.

Jimmy Massey: La evidencia contra ellos es abrumadora. El Ejército norteamericano esta agotado. Mientras más tiempo dure esta guerra, más posibilidades habrá de que mi verdad aparezca.

Rosa Miriam Elizalde: El libro que usted ha presentado en Venezuela está editado en español y en francés. ¿Por qué no se ha publicado en Estados Unidos?

Jimmy Massey: Las editoriales han exigido que elimine los nombres reales de las personas que están involucradas en su historia y que presente la guerra en Irak como envuelta en una neblina, menos crudamente. No estoy dispuesto a hacerlo. Editoriales como New Press, supuestamente de izquierda, se negaron a publicarlo porque temían verse envueltas en un pleito presentado por la gente involucrada en el libro.

La asociación de Jimmy Massey, la IVAW «Veteranos de Irak contra la Guerra» (Iraq Veterans Against the War, IVAW) organizando una marcha de protesta en los EEUU para denunciar esta ilegal y abusiva invasión.
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Rosa Miriam Elizalde: ¿Por qué medios como The New York Times y The Washington Post jamás reprodujeron su testimonio?

Jimmy Massey: Yo no repetía el cuento oficial, de que las tropas estaban en Irak para ayudar al pueblo, ni repetía que los civiles morían por accidente. Me negué a decir eso. No había visto ningún disparo accidental contra los iraquíes y me negué a mentir.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Ha cambiado esa actitud?

Jimmy Massey: No. Lo que han hecho es incorporar opiniones y libros de personas con objeciones de conciencia: que están contra la guerra en general o que participaron en la guerra, pero no tuvieron este tipo de experiencia. Se resisten todavía a mirar de frente la realidad.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Tiene fotografías o documentos que prueben lo que usted nos ha contado?

Jimmy Massey: No. Me quitaron todas mis pertenencias, cuando me ordenaron regresar a Estados Unidos. Regresé de Irak solo con dos armas: mi mente y un cuchillo.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Habrá alguna salida a corto plazo para la guerra?

Jimmy Massey: No. Lo que veo es una misma política entre demócratas y republicanos. Son la misma cosa. La guerra es un negocio para ambos partidos, que dependen del Complejo Militar Industrial. Necesitamos un tercer partido.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Cuál?

Jimmy Massey: El del socialismo.

Rosa Miriam Elizalde: Usted ha participado en un taller cuyo título es «Estados Unidos: La Revolución es posible». ¿Cree que realmente que habrá revolución en EE.UU.?

Jimmy Massey: Ya comenzó. En el sur, donde yo nací.

Rosa Miriam Elizalde: Pero esa ha sido tradicionalmente la zona más conservadora del país.

Jimmy Massey: Después del Katrina eso cambió. Nueva Orleáns se parece a Bagdad. La gente del sur está indignada y se pregunta todos los días cómo es posible que se atrevan a invertir en una guerra inútil y en Bagdad, cuando no lo han hecho en Nueva Orleans. Recuerda también que en el Sur se inició la primera gran rebelión del país.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Iría usted a Cuba?

Jimmy Massey: Admiro a Fidel y al pueblo de Cuba y por supuesto, si me invitan, yo iré a la Isla. No me importa qué me diga mi gobierno. Nadie controla a dónde yo voy.

Rosa Miriam Elizalde: ¿Sabe usted que el símbolo del desprecio imperial hacia nuestra nación es una fotografía de marines mientras orinaban sobre la estatua de José Martí, el Héroe de nuestra Independencia?

Jimmy Massey: Si, lo sé. En el Cuerpo de Marines nos hablaban de Cuba como una colonia de los Estados Unidos y nos ensañaron algo de Historia. Parte de la formación de un marine es aprender algunas cosas de los países que habrá que invadir, como dice la canción.

Rosa Miriam Elizalde: ¿La canción de los marines?

Jimmy Massey: (Canta) «From the halls of Montezuma, to the shores of Tripoli…» (Desde las salas de Montezuma hasta las playas de Trípoli…)

Rosa Miriam Elizalde: Es decir, los marines quieren estar en todo el mundo.

Jimmy Massey: El sueño es dominar al mundo…, aunque por el camino nos conviertan a todos en asesinos.

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